Atravesando Ecos
Exposición temporal: 20 Julio 2026 – Enero 2027
Sala Santo Domingo de la Cruz (Salamanca)
Colección Fundación Venancio Blanco
¿Se puede atravesar el eco? ¿Se puede traspasar lo intangible?
La reflexión del sonido es un fenómeno que se produce cuando las ondas sonoras inciden sobre una superficie dura y rebotan. Atravesando ecos traslada, metafóricamente, este principio acústico al ámbito visual mediante el color que ilumina las piezas de Venancio Blanco. Este actúa como el vehículo que hace visible aquello que el sonido deja suspendido en la memoria. Como un eco que se expande, la luz cromática baña cada registro de sus bronces y activa un diálogo sensorial en el que escultura, música y color convergen en una misma experiencia perceptiva.
Esta propuesta expositiva abarca un estudio en torno a la importancia de la música en la obra de Venancio Blanco y su relación con el espacio, el color y la abstracción. Así como Wassily Kandinsky nos revela en De lo espiritual en el arte, la necesidad del arte por mostrar una visión propia e íntima de la realidad, cercana a la abstracción, en la obra de Venancio Blanco podemos percibir esta relación entre la creación y lo intangible a través de la música.
Sus piezas se despliegan en planos que fugan, silencios que se sostienen y se apoyan en los vacíos de sus bronces, o colores que aluden, de manera sinestésica, al cante hondo, a sinfonías o a melodías que parecen resonar entre pasado y presente. Obras que se construyen desde el gesto, el color y la materia, donde cada forma y superficie adquiere un pulso propio y un ritmo interno.
Del mismo modo que una partitura de Beethoven alberga un lenguaje codificado musical – un dibujo de resonancias y silencios-, las piezas de Venancio cobijan las notas de color y abstracción de todas aquellas melodías que acompañaban sus tardes de creación en el estudio y que, seguramente, seguían resonando en su mente mientras dibujaba la dehesa o garabateaba sus marchitas flores. Cada pátina, cada resto de mortero, parece guardar en la memoria la tensión de una pausa o la cadencia de una sinfonía suspendida.
Vanessa Gallardo
Comisaria de la exposición

Al unísono
En su taller no faltaba la música, ni el silencio… ni el aroma a cera quemada, ni el murmullo de los pájaros… El silencio era ya música. Y el dibujo la herramienta, para aprender a mirar, que es escuchar, y llegar al alma de las cosas. Venancio Blanco trasladaba a su personal lenguaje plástico el impacto de la música en su sensibilidad, que expresaba con el bronce o sobre el papel, figuración y abstracción a un tiempo, línea o gesto cromático. Comparaba el violín con el trazo fino del lápiz, y un violonchelo con el carboncillo. El lugar de trabajo que era su estudio se transformaba en un espacio de libertad, escenario de un diálogo constante entre pensamiento y oficio, entre el sentimiento y la materia.
En la obra de Venancio los sonidos y las formas discurren al unísono. Las melodías populares de su tierra, las composiciones de los clásicos, el canto de los mirlos romanos en el Gianicolo, engendran un discurso visual pleno de vibraciones y tonos diversos, de matices y ritmos, de volúmenes, de huecos que son verdaderos silencios.
En ocasiones la vivencia era un recuerdo, como aquella vez que se detuvo ante el carillón de Salzburgo, sones que le evocaron las esquilas y cencerros del ganado en las dehesas salmantinas, siendo niño. María Pilar fue su gran aliada en una pasión compartida, maravilloso legado que heredé de mis padres, auténticos melómanos. El flamenco en particular representaba para el escultor el acto puro de dibujar una emoción desde la voz, la guitarra o el baile. Junto con la tauromaquia y el motivo religioso, «esos tres temas me mantienen vivo y me hacen bailar a mi manera», decía convencido. «Y si la obra de arte no está clara, la música te entretiene, te da un orden. Entonces tú mismo te vas transformando poco a poco; y en esa transformación aparece tu vocación, una claridad especial».
«Pero hay un momento en que la música deja de oírse, porque estás ya en tu música, en tu silencio, en tu encuentro… Ese es el taller, donde te tomas tu libertad, sin la cual no puedes iniciar nunca ningún camino. Ese es el artista, y esa es la grandeza del arte.
Francisco Blanco Quintana
Presidente de la Fundación Venancio Blanco
Galería de imágenes
ATRAVESANDO ECOS
Julio 2026 / Enero 2027
Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz. Arroyo de Santo Domingo, 18. Salamanca













