Febrero / Julio 2025 – Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz (C/Arroyo de Santo Domingo, S/N), Salamanca.
7.422 visitantes

Algunas madres
Aprender y deleitarse en lo bello es algo que Venancio disfrutó cada día de su vida, lo hemos visto a lo largo de los últimos años en cada pieza expuesta en esta sala que hoy alberga quizás una mirada a lo más íntimo que es la vida, el nacimiento y en su esencia la maternidad.
Las madres que aquí se muestran son muchas y muy diversas, desde las maternidades en silla que definen una línea de trabajo en la trayectoria del artista salmantino, hasta la mirada curiosa que reflejó en sus cuadernos la ternura e inocencia del amamantamiento, los trazos que dibujan a bebés acurrucados en el pecho de sus madres, los primeros pasos, el amor incondicional se ve y se siente en cada uno de ellos.
Esta exposición es un homenaje a las madres, representando aquí a algunas de ellas: la madre como mujer, femineidad y sensualidad; madre como mamá, como casa, inicio de la vida, madre como escuela y aprendizaje. Representadas están también aquellas que lo fueron en un duelo que rompe y rasga un pedazo de alma, del que no se habla y del que Venancio hizo homenaje en cemento y pátina, quizás como un modo de sobrellevar un luto que nunca se olvida.
Algunas madres explora la idea artística o seminal de maternidad que tenía el escultor salmantino desde la concepción más amplia de la noción de maternidad. Eva se simboliza aquí como inicio, una primera madre universal y el taller como madre para la creación y refugio
íntimo, lugar donde brotan las ideas.
Se recrea también a la madre como núcleo de amor, unión, vínculo y soporte. Así mismo, en su obra el dibujo actúa también como madre del arte, como expresión y esencia, base de todo, principio de todo.
Con esta muestra se quiere elogiar a la figura femenina desde una de sus facetas y evidenciar que Madre es una y muchas a la vez.
A ti, mamá que me diste la vida, y a ti Julieta, que me diste el nombre de madre aunque aún no lo pronuncies.
Vanessa Gallardo
Comisaria de la exposición
Ese taller dulcísimo…
Si la tauromaquia o el tema religioso cobran una identidad propia en la obra de Venancio Blanco, no lo es menos el motivo de la maternidad. Esa primigenia realidad, tan cercana pero inefable, por la que el artista profesó verdadera devoción, permaneció siempre en su imaginario. Esta muestra presenta la mirada más entrañable del escultor, y rinde homenaje a la mujer y a las madres desde aquellas que estuvieron presentes en su vida.
He convivido siempre, ya en mi infancia, con las maternidades de Vento, de Antequera, de Donaire y de Valverde, de Cristino Mallo, amigos todos, junto a las de mi padre. Él me hacía valorar los perfiles nítidos de una venus prehistórica, la de Willendorf, símbolo de fecundidad, admirado por la contemporaneidad de sus formas. Y cuando en una ocasión contemplábamos juntos la Montserrat de Julio González, en la belleza de esa escultura destacaba Venancio la importancia del oficio, al advertir cómo estaban realizadas las soldaduras de las distintas piezas de hierro que dan vida a esa madre con el hijo en brazos.
Desde la primera mujer, Venancio Blanco describe un recorrido íntimo, sentido, pleno de imaginación y de matices, en que la feminidad manifiesta su protagonismo más genuino. En el dibujo sobre el papel o en las distintas materias que modela, el artista nos transmite todo el encanto de cada escena, profunda y delicada a un tiempo. Basta una pella de cera, un simple trazo, para que el gesto plástico exprese la hondura del más emotivo encuentro entre dos seres. El gozo sereno de sus Vírgenes con el Niño, se torna dolor contenido en la Piedad ante la muerte del Hijo.
Llega a comparar Venancio la familia con un primer taller, y en él “siempre nos conformará esa suave y profunda huella maternal, ese taller dulcísimo en que empieza a moldearse nuestra personalidad”. Dos esculturas en esta exposición me conmueven, porque son relato de la vida de mis padres, de la mía. Un primer bronce expresa aquellas primeras caricias que recibí de mi madre, aún gestante: ¡hermosa maternidad! Y pasado largo tiempo, otra pieza será testigo del que fue muchos años antes un nuevo abrazo materno, que solo pudo llegar a ser en su seno, y junto a ellos el hermano, muy pequeño… No viviré del recuerdo, pero sí de esa escultura, que yo mismo le pedí a mi padre, ya sin María Pilar. Y decidió hacer otra, partiendo de la primera, pero con un niño más… Una verdad conocida, pero no desvelada antes, por el amor a una madre, que quiso guardar su dolor. Así son algunas madres. ¡Hermosa maternidad!
Francisco Blanco Quintana
Presidente de la Fundación Venancio Blanco





ALGUNAS MADRES
Febrero / Julio 2025 – Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz (C/Arroyo de Santo Domingo, S/N).
Deja tu comentario