Julio / Enero 2026 – Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz (C/Arroyo de Santo Domingo, S/N), Salamanca.

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Díptico informativo.

 

Latencia de realismo en la obra de Venancio Blanco

Venancio no fue un escultor realista. No lo es, ciertamente, si en el grueso de su obra tratamos de buscar el realismo en su más lánguida concepción estilística, según la cual basta con que las formas sean cerradas y reconocibles – plásticamente puras, casi táctiles – para merecer tal atribución. Sin embargo, las novelas de Balzac, los grabados y pinturas de Daumier o Courbet, insignes representantes del realismo histórico en sus diferentes ámbitos, son muestras originales, precisamente, de la superación de esa concepción formalista.

Bien entendido, el realismo debe observase en la relación del contenido de la obra artística con su forma, en la naturaleza e interacción de ambos respecto al fin último de informarnos y emocionarnos sobre lo humano. Siendo así, solo un arte no evasivo, que se pregunte sinceramente por todo lo que nos atañe, podrá ser realista. Ese sentido amplio late silenciosamente en innumerables muestras de arte de todas las épocas, conmoviéndonos e interpelándonos. Así ocurre, por citar algunos ejemplos, con el bronce helenístico El espinario, con los campesinos de Brueghel el Viejo, o las estampas de Los desastres de la guerra de Goya. Y ese pálpito que encontramos en los grandes maestros, ese descubrimiento de nuestras contradicciones, de nuestros límites y esperanzas, está también en la obra de Venancio Blanco: sus madres, el baile y el cante, la vitalidad del deporte, la tragedia humana, la pérdida y el discurrir del tiempo, etc.

En la escultura de Venancio la fantasía está siempre al servicio de la imaginación, y no al contrario. De ahí la contención en la desfragmentación de las formas y esas resistencia antropomorfa o representativa que apreciamos incluso en sus esculturas abstractas. Como escribiría Camón Aznar, no hay espíritu en sus bronces que no <<recale>> en la realidad de hacer <<más alto su vuelo>>, y es que sin la conciencia de ese latido de realismo, oculto pero incesante, disfrutaremos la escultura de Venancio Blanco, claro está, pero desaprovecharemos también tanto buena y compleja enseñanza en ella contenida.

Álvaro Santamaría Vicente

Comisario de la exposición

 

La entraña de las cosas

Siempre admiré en mi padre su capacidad para descubrir la entraña de las cosas. Ya de niño se fijaba en las imágenes de la iglesia del pueblo, las primeras esculturas que no olvidaría nunca. Y disfrutaría en la dehesa de su campo charro viendo llegar a mi abuelo a caballo, entre toros y encinas. El jardín del estudio le sorprendía cada mañana, y se detenía antes de adentrarse en el taller para ponerse con aquella pieza que primero le interpelaba. El paisaje castellano le emocionaba, y el de su querida Andalucía cuando viajábamos a Priego; pero también el canto de los mirlos romanos o las flores que recogía al llegar a Campoamor, y que dibujaría día tras día durante el verano hasta agostarse en una belleza permanente.

Los artistas son testigos de su tiempo y de su mundo propio. Venancio Blanco se mantuvo siempre despierto, y el dibujo dirigía su mirada allí donde había algo que aprender, como él decía. Dibujando llegaba al alma de aquello que captaba su atención. Partiendo de un riguroso análisis de lo real, en ocasiones un sueño, el academicismo formal de los inicios, serio y bien construido, puso las bases para evolucionar luego hacia gestos plásticos renovadores, pura invención, que desarrolló desde una creatividad libre, fecunda, a lo largo de su dilatada andadura.

La presente muestra nos invita a contemplar cómo distintos motivos que interesaron al escultor salmantino, cobran nueva vida en sus obras, y en las de algunos grandes maestros. La figura de Cristo o la lidia del toro bravo, el flamenco, la fantasía y lo cotidiano: el realismo aquí no está en la apariencia, sino en la verdad que trasciende a la belleza de la forma. Una misma realidad que late bajo semblantes diversos. Es el milagro del arte, y de los artistas.

Francisco Blanco Quintana
Presidente de la Fundación Venancio Blanco

 

 

       Latencia de realismo Flamenco y Jaula. Latencia de realismo. Venancio Blanco. Julio 2025 – Enero 2026. Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz, Salamanca

Obra gráfica. Latencia de realismo. Venancio Blanco. Julio 2025 – Enero 2026. Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz, Salamanca   Cristo vuelve a la vida. Latencia de realismo. Venancio Blanco. Julio 2025 – Enero 2026. Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz, Salamanca    Latencia de realismo. Venancio Blanco. Julio 2025 – Enero 2026. Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz, Salamanca   Vaquero Charro. Latencia de realismo. Venancio Blanco. Julio 2025 – Enero 2026. Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz, Salamanca

 

LATENCIA DE REALISMO

Julio / Enero 2026 – Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz (C/Arroyo de Santo Domingo, S/N).